Apenás llegué a la concentración en apoyo a las asambleas de Famatina y Chilecito, como no tenía ni idea de dónde ubicarme y estaba acompañada nada más que por mi bolsito, me quedé en la vereda, mirando el movimiento de la gente, las banderas y los mates.
No me di cuenta de que estaba en la puerta de un restaurant hasta que una mujer de unos cuantos años -pero no los suficientes para justificar un estado gagá-, sale del local y al ver Callao cortada, escupe: -¡Ah no! ¡Lo que faltaba! ¡Pero vayan a laburaaar, manga de vagos!
No le importaron mucho las caras de estupefacción de todos los que la rodeábamos, así que se explayó: -¡¿Qué hacen acá? ¡¿No tienen otra cosa que hacer que cortar calles?!
Un flaco que estaba parado al lado mio repartiendo folletos informativos sobre los efectos de la megaminería, le extendió uno y le explicó: -Señora, esto es una concentración en contra de la megaminería. Quieren volar el Famatina, seguro lo conoce.
La individua no tuvo mejor idea que contestarle con un: -¡¿Má' qué minerííía?! ¡Las minas no contaminan! ¡Vayan a laburar! ¡Los viñedos, eeesos contaminan! ¿¡Por qué no hablan de la contaminación de los viñedos, eh?! ¡¿Qué minería ni minería?!
Ante el gesto de impulso homicida contenido del pibe que todavía sostenía el folleto, la señora encaró para el otro lado, todavía vociferando y gritando que los viñedos esto y aquello, que no tienen otra cosa para hacer, vayan a hacer algo en serio y que qué van a contaminar las minas.
El flaco sólo atinó a gritarle, ¡ya se te va a terminar el agua vieja, ya te vas a morir!
¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
E. Galeano
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lunes, enero 16, 2012
miércoles, enero 04, 2012
Compañía 2.0
En el Starbucks del Abasto, con mi café enfriándose en la mesa mientras leo a Mario, me pasan por al lado una mujer joven y su hijo. Se sientan en unos silloncitos a mi izquierda y pueblan la mesa con tres cafecitos. El gurí le salta al que tiene más a mano y mira a mamá. Mamá saca del bolso una blackberry y escribe andáasaberqué. Me olvido de mi indiscreción. Miro al nene mirar a la mamá. El nene me mira. Mamá escribe sin levantar la vista. Vuelve los ojos a mamá. Ahora la miramos los dos. Mamá teclea en el aparatito, que con su pantalla la tiene absorta. ¿Te lo vas a tomar má? Sí, ahora me lo tomo. Los ojos son otra vez del amigo electrónico. El nene se resigna. Los dos nos tomamos nuestro café. Mamá teclea en la blackberry.
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