Sí, vuelvo a hablar de la facu porque mi vida este último mes se limitó a eso (ah, y a una noche de comida china, cervecita y helado con las pebetas del cole).
Me estoy cayendo dormida sobre el teclado. Ayer, ocho y media de la mañana estaba afuera de casa -habiendo dormido dos horas de lunes a martes-. Llegué a buscar a las chicas a la facu, y nos fuimos para Belgrano (sí sí, de La Matanza a Belgrano en colectivo, para ser más precisa en cuatro bondis, porque eran tres, pero nos perdimos). Allá entrevistamos -para un práctico- a un flaco muy copado, creador de
ésta página*. Almorzamos (aham, hablando pavadas con el entrevistado). Nos tomamos tres colectivos más para ir hasta Tapiales, y empezar el guión técnico del corto que estamos haciendo. Nos dormimos a las 3 de la matina, y hoy a las ocho y pico ya estábamos arriba para volver a la facu a que nos corrigieran el guión. De ahí me volví a casa -llegué tres y media pasadas-, me bañé (¡glooria!), y volví a salir para la facu, a la reunión de venta de los cortos previa al casting que haremos el sábado -al que tenemos confirmados, para nuestro grupo, al menos treinta y tres actores-. Llegué a casi cerca de las once (hace un ratito). Mañana tengo otro día movido. Y pasado. Y pasado-pasado también. Y así toda la semana -literalmente-, hasta el domingo 24.
Bueno, así, imaginate todo un cuatrimestre. Bah, seis meses en realidad, porque (¿quién me mandó?) hice dos materias en verano.
¿Entendés lo que es que te diga que me duele
todo el cuerpo, hasta las plantas de los pies?
¿Y que no me quedan siquiera neuronas para tirar esta última semana?
¿Y que Chico, la última vez que hablamos por teléfono, me tiró: "Eli, querer arreglar algo con vos es como pedir cita con Obama"?
¿Pero entendés también que te diga que estoy
felíz?
¿No? Bueno,
fijate con esto.
Ahora sí. Que bueno.
*Recomiendo a quienes hayan tenido alguna vez (¿quién no?) un amor de colectivo/tren (?).
En realidad no viene mucho al caso, pero le hago chivo porque el flaco me cayó simpático.