¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
E. Galeano

domingo, septiembre 11, 2011

Represiones

Todos tenemos una lista de cosas en las que no tenemos que pensar. Aunque sabemos que pasaron, cuándo e incluso cómo, las mantenemos envueltas una cajita, adentro de una caja que está metida en otra caja más grande, que a su vez está escondida en un baúl cerrado con una llave que tiramos en algún lugar en el que sabemos que es posible que nos olvidemos que está. Y así es mejor. Porque esas cosas nos producen emociones y nos traen recuerdos que no sabemos como manejar, ya sea porque nos llenan de enojo, porque son simplemente feos, o porque todavía no podemos tragarnos las lágrimas cuando aparecen.
Hoy agregué a esa lista, que me tiraron los bulbos –todos, toditos- de las fresias que encontré con mi viejo cuando tenía doce años en la vereda de la casa de mi abuela. Esas fresias que con mi otra abuela saqué y replanté cada año hasta la primavera pasada, y que eran más hermosas y perfumadas que cualquier otra fresia que hubiese olido nunca.

3 comentarios:

Hugo dijo...

Pucha, qué cagada...

¿Ya encontraste al o los culpables?

Antonella Noel dijo...

Oh pero qué bronca, Eli!
lo bueno es que tengas presente en tu memoria ese aroma que tenían y que seguramente te recuerdan a tu abuela.

Un besito

Gabba dijo...

Bueno yo lo que perdí fue el interés por las plantitas, cuando era chica me pasaba horas con mi mamá (o sola) regando, removiendo tierra, cuidando semillitas. Ahora apenas me doy cuenta que tengo plantas en mi patio.