¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
E. Galeano

miércoles, agosto 04, 2010

Lo que el viento no se lleva

Quien haya dicho que "a las palabras se las lleva el viento" estaba, a mi manera de verlo, muy equivocado. Muy.

Las palabras pueden ser las armas más poderosas. Las más terribles. Las más hermosas.

Pero no hay viento que las arrastre, porque cada una tiene su peso. Incluso las que no decimos, que pesan ahí, en el pecho y se acumulan apretujadas en la garganta hasta hacerla doler.
Por eso hay que medir cada una con mucho cuidado, pesarlas y comparar sus valores.
Algunas palabras son casi imperceptibles, vuelan desde nuestras bocas como plumas, y dan un par de volteretas en el aire hasta perderse de vista.
Pero otras salen como yunques que aplastan oídos, estómagos, pechos, corazones. Y ahí se quedan, estorbando, martillando, machacando sobre la herida. Y no hay brisa ni viento ni huracán que las mueva. Quizás solamente otras palabras que las empujen hasta correrlas de encima nuestro.


Y hoy a mi me descalibraste la balanza.

(Y todavía me duele la cabeza).

8 comentarios:

Agustina dijo...

Es verdad lo que decís, pero me parece que la frase se refería a que esa impresión de las palabras no puede ser reproducida de nuevo como si estuvieran escritas. Aparte, si las escribís las puede leer cualquiera, si las decís sólo las escucha quien te oye.

Pero es verdad lo que decís.

Hugo dijo...

Cada palabra, sea horrible o hermosa, deja su marca. Por eso hay que elegirlas con mucho cuidado, aunque se agolpen todas apuradas por salir.

Jessi dijo...

las palabras a veces duelen mas qe los hechos u.u tenemos qe aprender a medirlas cn mas cuidado porqe no nos damos cuenta del daño que pueden causar
un besitoo, qe sigas bien :)

Samara dijo...

WTF!?
Mates. Ya.

Viridiana dijo...

Las palabras son como grilletes que pones en nuestros pies, como esposas que encarnamos en nuestras manos, a veces las convertimos en correas de nosotros mismos, solo falta un si para enserrarse, un no para quedar solo, o un discurso para terminar con una carrera, una vida o un sueño... las palabras se arrastran pero no se van.

PD: interrumpo en tu blog por que me ha agradado.

Saludos

Ani dijo...

Tal cual.. Las palabras tienen su peso.
Un beso

sandocan en bicicleta dijo...

y, mirá, algunas cuantas, todavia no puedo soltarlas. otras, estas sueltas y no quieren irse.

me encanta este rincon, con tu permiso.. te sigo.

un saludo desde la lejania.

Nico dijo...

La pluma, es más fuerte que la espada dijo el pingüino, y ahí nomás le perforó la garganta..
Mucha razón en lo que decís, hay pocas cosas con tanta fortaleza como la palabra.

Abrazo enorme.