¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
E. Galeano

domingo, marzo 01, 2009

Del equilibrio entre la oferta de Danish Butter Cookies y la demanda de azúcar de mi cerebro

Termina de leer un capítulo increíble y sorprendentemente aburrido y abatatante del cuadernillo de economía.
Está completamente abstraída del (mucho más importante) mundo real, así que decide tomarse un recreo para refrescar un par de neuronas en la nada provechosa, pero muy ociosa y gratificante tarea de navegar a la deriva y sin timón por internet. Aunque sea hasta que se le pase el pegote de la mononeurona.

"dulce"... "chocolaaate"...

Busca alguna canción copada, con melodía lluviosa para ambientar. "Duuulce".
Va hacia la heladera para embarcarse a la caza de alguna golosina o algo, mientras más calórico mejor, que sacie a la serpiente de tres cabezas, con cola de caballo y hambrienta de azúcar que le grita desde su estómago: DUULCEEEE!!
Nada. Absolutamente nada. Pero no se da por vencida, sigue escrutando los estantes como si el sólo hecho de mirarlos fuera a hacer aparecer de la nada una caja de Havannets. Pero no.
Claudicando de la tarea, se resigna a pelarse una triste pera (enfatícese la palabra TRISTE).
Se sienta nuevamente en la computadora, y continúa su selección de música mientras se come la angustiosamente sana pera. Cuando...


...GALLETITAS DANESAS!!

Definitivamente no puedo estudiar si quiero aflojarle al diente. Simplemente esas dos cosas no son compatibles. No y no.
Estudio + aburrimiento + galletitas danesas = Combinación letal.






Me voy a buscar las galletitas danesas.
(Si creíste que me iba a quedar con las ganas, no me conocés en lo más mínimo)

2 comentarios:

vec dijo...

Qué lindo lo de Campo, altos recuerdos (L). Me dieron más ganas aún de vernos tooodos!, extraño mil y tengo bocha de cosas para contar.
Y con respecto a la comida, para mí es escencial, si el infierno existiese, yo terminaría ahí por gula ahahaha.

vec dijo...

Ah!, el otro día en el posteo de Dixit, había escrito lo que te voy a poner a continuación, pero en ese entonces no podía postearlo. Ahí va:
"¿Viste la frase "Me río para no llorar"?
Bueno, hace poco "Lloré para no pensar", me pasaron un par de cosas que me maquinaban como loca, y terminé llorando pero porque NECESITABA llorar, así, sin razón, era como una manera más fácil de maquinar y menos confusa, sin todas esas vocecitas que te dicen qué hacer o que no.
No lloré por lo que me había pasado, es más, puedo decir que estaba y estoy contenta.
Me dí cuenta de lo que realmente siento y lo que no. Costó muchísimo, pero después de todo, las lágrimas son ricas, se secan y vuelve la sonrisa."