¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
E. Galeano

martes, marzo 20, 2012

Cambiando papeles

Momentos raros y geniales de la vida: Ver a tus viejos llorar de alegría cual adolescentes cuando ven salir su músico favorito al escenario.
Más específicamente, que salga Waters y a tu viejo se le quiebre la voz de estupefacción y se le escape un lagrimón. O que se enciendan las luces y al aparecer Clapton tu vieja lagrimee cual púber enamorada.

Y creo que eso explica en parte mi melomanía. Después de todo, me pusieron Eliana porque les sonaba a música.

7 comentarios:

Hugo dijo...

Qué lindo, te envidio.

En casa soy el único bicho raro que aprecia la música, debo ser adoptado.

Juan Ojeda dijo...

Hermoso; yo siempre digo que si no existiese la música no habría escrito nada en mi vida.

Es una exageración, por supuesto.

Pero tengo la suerte de haber sabido derramar mis lágrimas frente a varios escenarios.

Saludos.

Eleanor Rigby dijo...

Qué copado poder compartir cosas así con los viejos... así como Hugo, debo ser también adoptada...

Un abrazo..

Azul es lejos dijo...

Me quedé con ganas de comer empanadas de Papá Morocho. Y de darle los dos besos reglamentarios!

Pichi DeLarge dijo...

No importa la edad ni el lugar, la música es idioma universal. Y como comentaste en mi blog, creo que puede cambiar (aunque sea un poquito) este mundo.

Gracias por pasar! Beso!

Lucas Fulgi dijo...

Que hermoso.

zappa dijo...

he escuchado a mi hija decir lo mismo de sus padres viendo salir al escenario a metallica, pero nos trató de pirados cuando la llevamos a una casa vecina a velez para escuchar a maiden desde el patio, cuando terminó el show entendió todo, no se si suena a musica, pero le pusimos elena