¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
E. Galeano

lunes, octubre 25, 2010

"Seguí derecho porque te pego un fierrazo"

Eso me dijo el infelíz que se me cruzó para robarme mientras volvía ayer a la mañana de un cumpleaños y a tres cuadras de mi casa.
Y sí, obvio, casi me meo del miedo, así que con una cara de pánico que el chabón pocas veces debe haber visto le dije "tomá, te doy mi celular, te doy la cartera, dejame sacar las llaves nada más...", a lo que el tipo me contestó casi compasivo (JÁ. sí, seguro) "No, no, dejá, el celular nada más".
Acto seguido le di el artefactito, me dí media vuelta y con las piernas flojitas, llorando como una boluda, hiperventilando y con el corazón que se me salía del pecho seguí caminando hasta la panadería que estaba a una cuadra. Entré, pedí un vaso de agua, me senté hasta estar segura de que si me paraba no me iba a caer y seguí las dos cuadras que me quedaban hasta casa.

Puedo haber sobre-reaccionado, pero el que me haya dicho "seguí derecho" y no "dame el celular" o "dame (cualquier cosa)" hizo que se me pasaran 20 millones de cosas por la cabeza, una peor que la otra.
Ahora lo pienso y el flaco no debía tener ni un palito en el bolsillo, lo que me llena de bronca. Pero lo que más me jode es que un pendejo de mierda (porque más de 25 no tenía), un forro que no tiene mejor cosa que hacer que buscar lo más fácil (porque ¿qué más fácil hay que una piba sola, con mi cara de boluda y poco más de metro y medio de altura?) para conseguirse un celular o lo que mierda sea que quiera (porque como "necesitar", no parecía que necesitara nada) me haga sentirme insegura en mi lugar, a pocas cuadras de mi casa, que haga que me de miedo caminar por el mismo barrio por el que camino sin miedo hace casi 12 años.

5 comentarios:

Gab dijo...

Nadie está inmune al chamuyo del chumbo en el bolsillo que en realidad es un dedo índice y un pulgar. Como a mí nunca me pudieron afanar nada las veces que me la quisieron hacer creer, terminé con mi riñonera tajeada y chau celular. Todos putos.
No queda otra que resignarse y salir con los ojos bien abiertos (y si podés ubicarte un par en la espalda, mejor). Con cuidado pero sin miedo.

Mar dijo...

Es espantoso ese momento, qué rabia. También una vez me robaron, plata, nada importante, pero me alcanzó para avivarme y no andar con los auriculares por la calle, hablando por celular y demás bobadas.
Cuando vuelvo de noche a mi casa ando con un gas pimienta en la mano, por suerte nunca tuve que usarlo.
Es un bajón, pero por suerte fue sólo el celular Eli.

Hugo dijo...

Que malnacido, che. Yo no se que se siente, jamás me robaron pero calculo la impotencia que se debe sentir.

Por suerte fue solo un teléfono, lo material se recupera.

Te mando un abrazo, cuidate.

Andre dijo...

Qué momento, Eli! menos mal que fue solo el celular.
Donde vivo todavía puedo caminar tranquila por la calle, pero uno JAMÁS sabe.
Ojalá no pase de nuevo.

Eli dijo...

Gab: Ahí está el tema: en que el cuidado no se haga miedo.

Mar: Si, lo que te saquen es lo de menos, todo eso va y viene. La cagada es el mal momento :S

Hugo: Si, en sí fue una boludez, pero bueno, como dice Mar, me va a servir para no ir con auriculares por la calle (cosa que no estaba haciendo en ese momento, pero suelo hacer). Otro para usted :)

Andre: Si llega a pasar, al próximo le meto una patada karateka que lo dejo de cama (?)