¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos?
E. Galeano

jueves, marzo 12, 2009

Mas de nada (recurrencias II)


Ese vidrio se levanta delante de mi. Y al mismo tiempo lo construyo, lo pinto, lo escribo o lo canto. Sea como sea, no importa con quien ni donde, ni mucho menos cuando. Simplemente aparece. En una milésima de segundo se materializa delante de mí, y no hay nada que pueda hacer para romperlo. Aún cuando sé que quiero escaparme al otro lado, sigo alimentándolo. Entonces veo la vida desde él. Y todo y todos parecen estar al alcance de mi mano, pero es solamente una ilusión.
Estiro los brazos extendiendo mis dedos todo lo que puedo, y casi me parecen más largos. Siento que estoy ahí, con vos, te oigo emitir sonidos que quieren significar más que los balbuceos inentendibles que llegan a mis oídos. Pero no los descifro.
Otra vez soy invisible.
Ese vidrio casi amurallado me guarda detrás de él. Donde todo llega, pero de donde nada puede salir. Y sigo viéndote, y mis cinco, o cuatro o seis sentidos me gritan que estás ahí, me convencen de que puedo percibirte, alcanzarte y sentirte con sólo intentarlo. Y cuando lo hago, esa pared invisible, irrompible, me detiene. Y no importa que hable, susurre o me desgarre la voz tratando de que me oigas,
porque ningún sonido se propaga en esa porción,
De vacío.
De vacío y de mi.
De mi vacío.
De mi, vacía.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Tiro piedras a los vidrios para que dejen salir la magia de sus prisioneras. Sin cargo. =)

vec dijo...

Siendo las 3:13 de la mañana, pensé en mi lcosas, acabo de leer lo que escribiste, y, en este momento, me siento TAN vacía.
Mañana se pasa, bah, mentira, lo olvido simplemente.
Qué mal.